La caja (el cubo, si se quiere)

La caja (el cubo, si se quiere), es un objeto fácilmente adaptable. Bien conocido el elemento, y comprendiendo los mecanismos que posibilitan su cambio, la caja sabrá implantarse al terreno y acogerá con comprensión al morador.

Siglo tras siglo y desde hace milenios, partiendo de una impureza terrenal e innata y haciendo de cada cambio tradición, la caja ha ido enriqueciendo los diferentes territorios en los que se ha asentado, haciendo posible la riqueza del contexto diverso.

La caja (el cubo, si se quiere) es la conjunción de planos análogos a través del ángulo recto. Con ligeras variaciones y humanas imperfecciones. Lo horizontal y lo vertical se dan la mano. De la suma de sus semejantes, surge una amalgama cohesionada mediante una rica articulación. Una sociedad. Su geometría se rige por muy contadas premisas y por lo demás es permisiva: su adaptación al medio, de entre todas las figuras, no conoce oponente.

La caja podrá ser alterada hasta límites insospechados: el tiempo la convertirá en ruina, las modas intentarán trastocarla, y culturas incompatibles la disfrazarán hasta travestirla con ropajes extraños. Pero la caja seguirá manteniendo su posición.

Hablaron de la caja (el cubo, si se quiere) Juan de Herrera y Ramon Llull, ¡el cubo está en todas las cosas!; Salvador Dalí interpretó el universo cúbico con todas sus permutaciones…; Rafael Moneo ha sabido conjugar diversas cajas (y cajas diversas), en todas sus variantes morfológicas y escalares; Oteiza extrajo de la caja toda su sabiduría, primero habitando sus muros y luego desocupando sus espacios hasta llegar a una esencia metafísica…

Si se respetan las leyes que rigen su constitución, los ritmos que la trastocan, las manipulaciones que su geometría puede asumir, las injerencias que la enriquecen, seguirá siendo la caja. Aquí y allá, cajas iguales pero diferentes.

Seguirá conservando su identidad aún habiendo asumido innumerables cambios. Podrá ser nombrada de mil maneras diferentes, una misma caja. Porque la caja contiene una identidad pero múltiples nociones de la misma. Es una caja plurinocional.

La caja (el cubo, si se quiere)

Alerta: La Casa Durana de Sáenz de Oíza, en peligro

‘la casa, como la rosa, es un ser entreabierto’

Desde hace unos meses se ha puesto a la venta la vivienda que Francisco Javier Sáenz de Oíza proyectó para Fernando Gómez en Durana (Álava) en 1959. Esta obra es sin lugar a dudas el ejemplo más importante de la vanguardia doméstica de la década de los 50-60 en el País Vasco. Una arquitectura que sugiere un giro en los planteamientos de Oíza al tantear fórmulas críticas con el racionalismo ortodoxo para -sumando- incorporar lo orgánico como pauta proyectual.

Hay un momento en el que recuperar la mirada hacia tradición para incorporarla a la modernidad era la única vía de salvación de esta. Un camino que se separa del puro funcionalismo y recupera la atención sobre el valor simbólico y el poder evocador de la arquitectura.

Oíza se cuenta entre los pioneros de ese cambio de tercio. Y esta casa es un claro testigo.

La vivienda Fernando Gómez es un elogio del paraíso. Un paraíso invertido construido con muros sólidos pero que, al contrario que el hortus conclusus de la casa patio de otras latitudes, es la casa la que se dispone dentro del Jardín. Y son los muros abiertos y disonantes los que dejan pasar al interior el paisaje circundante, que es un bosque ricamente construido. De espinos, de árboles de hoja caduca, de pequeñas terrazas, plataformas y discretas construcciones auxiliares que se adosan a los límites adoptando su forma.

Una vivienda que es una estructura elemental -una cubierta el origen de la arquitectura- pero que da lugar a una solución compleja… un ente complejo con una forma muy elemental. Una casa cerrada desde fuera pero abierta desde dentro’. Así planteaba el arquitecto que debería ser la arquitectura, considerando estas contradicciones (¡y tantas otras!) no como impostura o falta de la verdad sino como salida inclusiva a la crisis de la modernidad.

La casa Fernando Gómez está claramente inspirada en la arquitectura de Frank Lloyd Wright, algunas de cuyas obras pudo conocer en el viaje que realiza unos años atrás, al poco de finalizar la carrera. La casa Palmer en Michigan o la casa Randall en California -posteriores al viaje- guardan muchas similitudes con la casa Fernando Gómez: una planta que se desarrolla a partir de la chimenea, el elemento vertical y central imprescindible; el uso de amplias cubiertas inclinadas que se extienden más allá de los límites de la casa, como si esta fuera un tenderete primigenio; la no ortogonalidad en la organización de los espacios, compartimentados por muros libres que concatenan las estancias y anuncian la secuencia…, o una utilización de materiales que hacen clara referencia a la tierra, entendiendo que el hombre es ocupante del mundo y comprendiendo su destino en la tierra y su paso por la tierra’, como diría Oíza. Es emocionante saber que la casa Paul Olfelt (1958-60) de Frank Lloyd Wright, con tantas semejanzas con la que nos ocupa, se proyectó y construyó en los mismos años.

El hecho es que la casa Fernando Gómez lleva a la venta desde hace unos cuantos meses y los que conocemos de esta realidad y apreciamos los valores de esta obra tememos por el futuro de la misma. La vivienda está en el término municipal de Arratzua-Ubarrundia, un municipio pequeño localizado cerca de Vitoria-Gasteiz en la carretera a Bergara. No consta que el edificio esté catalogado y mucho menos aparece en el inventario de Bienes de Interés Cultural de la provincia de Álava, en donde el listado lo completan obras consideradas como históricas, muy anteriores en todo caso a toda contemporaneidad más o menos reciente.

Desde el punto de vista burocrático, es probable que el Ayuntamiento de Arratzua-Ubarrundia, consignatario público y directo de la protección del edificio, no tenga medios técnicos y humanos para proceder a agilizar el expediente de protección. Desconozco, este es otro asunto, si comparte el criterio. O si tiene voluntad e interés. Son malos tiempos para el patrimonio construido contemporáneo. Lo que sí es cierto es que la vivienda se venderá, ojalá a un buen comprador, pero que esto es una carrera. El anuncio se puede ver en Idealista, referencia 36722440. No es una vivienda para comprar y demoler, porque en el entorno existe cierta oferta de parcelas a un precio más competitivo. Por lo tanto sería una insensatez. Económicamente absurdo. Es una vivienda ‘asequible’ para quien sepa apreciarla y no necesite reformarla pero tiene un precio fuera de mercado para realizar cualquier operación contraria a su conservación. Las referencias inmobiliarias a viviendas unifamiliares más fácilmente asimilables por el comprador tipo de un gusto menos comprometido, son numerosas. Quizá salve a esta vivienda de posteriores intervenciones un cierto tipo de selección natural en cuanto al perfil del comprador. Deseamos que alguien dotado de cierta sensibilidad o amor por la cultura construida sea el que la compre. Alguien que comprenda que la vivienda, sus espacios, su distribución y su estado de conservación son en su conjunto un regalo para la vida.

Por último, por su configuración orgánica y su particular distribución, la casa Fernando Gómez es una pieza ‘inreformable’, valga la expresión. Y está muy bien conservada y mantenida. Esos dos factores juegan a su favor.

Deseamos que quien se interese en la compra de la vivienda la observe con ojos comprensivos y que sea consciente del valor añadido del inmueble y del prestigio de la obra arquitectónica. Sabemos que la propiedad actual, descendientes del cliente que encargó la casa al arquitecto, y que ha sido exquisitamente cuidadosa con la conservación de la vivienda, es la mayor interesada en que la operación de compraventa vaya acompañada de la transmisión convenientemente de este legado.

Pero preocupa que el comprador no sea atento a la vivienda. Y que ésta pueda alterarse en lo sustancial. Tirar o modificar cualquiera de los muros radiales; rasgar los ventanales o desfigurar sus huecos; distorsionar el sabor de esos materiales y acabados, o trastocar los detalles constructivos de barandas, chimeneas o remates… es despreciar los valores de esta casa.

Por lo tanto, estamos ante una vivienda excelentemente bien conservada pero extraordinariamente delicada, sin ninguna protección, a la venta, y en un término municipal cuyo tamaño administrativo quizá no permita agilidad en las maniobras que se necesitan para su salvaguarda, máxime en casos de patrimonio reciente.

Hay una serie de administraciones o entidades que pueden coordinarse y dedicar un tiempo para gestionar la protección de uno de los pocos ejemplos de vivienda unifamiliar del País Vasco a caballo entre la tradición del caserío y la vivienda moderna. Por cercanía, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que dispone de técnicos con buen criterio y que pueden ayudar puntualmente en esta importantísima pero por otro lado lenta gestión; la Diputación Foral de Álava a través de su Servicio de Patrimonio; Eusko Jaurlaritza – Gobierno Vasco a través de su Centro de Patrimonio Cultural; la Asociación Cultural Centro Vasco de Arquitectura Accva, perteneciente al ICAM y dependiente de la Universidad del País Vasco; o incluso el Centro IPCE. Instituto del Patrimonio Cultural de España, dependiente del Ministerio de Cultura; otros entes relacionados con la cultura que podrían tan siquiera sumarse a la iniciativa de protección del edificio, como la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa, que es un centro de documentación sobre la cultura vasca dependiente de la Fundacion Vital Kutxa; el impulso de otras instituciones relacionadas con la cultura como el ARTIUM, Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo, o fundaciones similares que velan por la protección del patrimonio construido contemporáneo como el DOCOMOMO Ibérico. Es importante que estas agrupaciones permanezcan alerta.

No se nos puede olvidar el ámbito de influencia de los Colegios de Arquitectos: por supuesto el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y, en nuestro ámbito, el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro; más en concreto, el requerimiento de una posicionamiento urgente a la Delegación en Álava del Colegio; puede ser interesante incluso solicitar la atención y colaboración del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, dada la reciente experiencia de la Casa Vallet de Goytisolo de Juan Antonio Coderch, de futuro todavía incierto, pero en la que actuaron con acierto y rapidez al informar a las administraciones local y autonómica del expediente de demolición y paralizar o al menos demorar (¡ay…!) su ruina, constatando que ‘entre varios’ se pueden evitar desastres como los que en fechas recientes hemos conocido: 

Son más los ejemplos recientes de descuido hacia el patrimonio construido reciente. Hace pocos meses fue la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota, demolida y suplantada por un insensato féretro de granito. Pero aquí en el País Vasco, no lo olvidemos, en el 2008, la Villa Sobrino de Javier Carvajal, otra fantástica mezcla de caserío y vivienda rabiosamente contemporánea.

En el caso de la Villa Sobrino se alertó tarde, el día posterior a su demolición y se sugirió (igual de tarde) lo apropiado que sería emplazar en el edificio una sede relacionada con la cultura.

Hoy repetimos la sugerencia, que agradaría a todas las partes: una sede destinada al desarrollo de algunos servicios del Colegio de Arquitectos, o bien destinado a un centro de interpretación de la arquitectura contemporánea. Un lugar en el que se ponga en valor, va siendo hora, la producción arquitectónica contemporánea y que hace ya unos años el Gobierno Vasco defendió. U otra institución no necesariamente vinculada a la cultura o a la arquitectura, pero que quiera transmitir el aprecio por este tipo de obras. Puede servir esta misma sugerencia para la Casa Huarte de Pamplona, a la venta desde hace ya algunos años.

En las proximidades de la capital de Euskadi, de una ciudad que muchas veces ha sufrido un complejo equivocado de provincianismo periférico y nada favorecedor para su desarrollo cultural, tenemos la oportunidad de participar en la salvaguarda de un icono de la modernidad, obra genuina de un arquitecto indiscutible.

No queramos que sea otro paseante anónimo el que alerte, el día del desastre, y ya demasiado tarde, siempre es tarde, de que la casa Fernando Gómez ha sido desfigurada por un propietario apático.

Oíza fue una torre orgánica, y otra torre técnica en Madrid, una sima misteriosa en Oñati, una ciudad de cajas superpuestas en Alcudia, un cofre hermético para Oteiza en Alzuza, y puede seguir siendo una cubierta para celebrar la vida en Vitoria-Gasteiz.

Ekain Jiménez, junio de 2017

Alerta: La Casa Durana de Sáenz de Oíza, en peligro

ALEJANDRO DE LA SOTA: PATRIMONIO DE TODOS

Hoy nos hemos levantado con la noticia de la demolición, realizada hace ya algunos meses, de la casa Guzmán en Algete, proyectado por el arquitecto Alejandro de la Sota en 1972, una obra íntima y proyectada con cariño, una casa para ‘estar plenamente, no molestar, no siendo nadie’.

Queremos mostrar el más absoluto de los desprecios al propietario y al o los arquitectos autores, coautores, cómplices y encubridores de semejante infamia.

La casa Guzmán era una vivienda generosa construida para el paisaje, un vergel aterrazado y, a su vez, un refugio terroso; una atalaya para las miradas imperecederas, un conjunto de volúmenes y a su vez una sucesión de planos horizontales dispuestos a niveles diferentes con la tranquilidad que dan los años, la experiencia y la maestría.

¿Puede una vivienda invadir amistosamente el entorno y, a su vez, que el paisaje lo invada a él? Sí.

“Hoy día podemos hacer una casa abierta que se cierre; parece que es una tontería, pero es así, esa es la gran novedad. Estar dentro de tu casa y que en ella penetre el jardín, que no pises una raya al pasar de dentro afuera”

El propietario (heredero de quien encargó la vivienda al arquitecto) odia el jardín de esta vivienda y la luz que se filtra a través de las lamas. Con su ignorancia (y mucha mala baba) ha decidido destruir la casa, que es como quemar el libro, rasgar el cuadro o quebrar la escultura. ¿Matar al padre?: alguien que ha preferido demoler ventanas infinitas y huecos conjugados para vivir internado en una caja sellada, una basura impersonal camuflado al exterior por un estilo herreriano impostado, símbolo de una burguesía gansa.

No es un hecho, es un acto voluntario que nos involucra a todos: demoler esta joya de la arquitectura para suplantarla por una indecencia es el signo inequívoco de la ceguera de una sociedad que no acaba de comprender que existe patrimonio a proteger en obras construidas hace no demasiado tiempo.

Parte de la arquitectura reciente es un hecho cultural que debe ser salvaguardado, como ocurre con otras disciplinas cuya índole particular, más cercano a lo artístico, facilita la comprensión de esa realidad. Máxime cuando en los últimos tiempos se han venido repitiendo sucesos similares (Carvajal, Fisac,…), en los que siempre ha sorprendido la lentitud de las administraciones e incluso de algunos Colegios de Arquitectos.

Entre todos los interesados, tanto arquitectos como ciudadanos apasionados de la cultura: se deben activar todos los mecanismos que permitan un mayor apremio en la actualización de los catálogos de protección de los ayuntamientos.

Ane, 7 años: ‘qué bonita la de la psicina’.

Aquí, la noticia:
http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-01-12/casa-guzman-alejandro-de-la-sota_1315624/

Aquí la reseña de la Fundación Alejandro de la Sota, con documentación de la vivienda:
http://www.alejandrodelasota.org/la-casa-guzman-ha-sido-demolida/

‘¡Gracias, casa!’
(Gracias, Alejandro).

ALEJANDRO DE LA SOTA: PATRIMONIO DE TODOS

Chiringuito 2015-2016: balance del año.

Un año más, para nosotros el ‘año II’ desde comenzamos la andadura con este nuevo formato de negocio. La experiencia/2016 no ha podido ser más positiva y somos optimistas con la evolución de la actividad, por lo menos en lo referente a la pequeña escala, que es en la que nos movemos, no lo olvidemos, una gran mayoría de arquitectos.

Este año el número de expedientes ha sido algo menor (49 referencias frente a las 96 del año anterior), pero el alcance de los trabajos ha sido ligeramente mayor, confirmándose la sospecha de que ‘vamos creciendo’. Referente a las cuentas, en enero sacaremos la calculadora pero el presente curso ha sido rentable: hemos cubierto gastos, hemos sacado sueldo y hemos podido realizar alguna inversión. Gran parte de los trabajos han sido del ámbito local, pero hemos pisado otros pueblos y provincias:

https://drive.google.com/open?id=1tJs0f41D6ohFK6waC48uxAepnYQ&usp=sharing

¿Lo importante? Las experiencias:

Hemos comprobado que todo lo referente a las reformas, la mejora energética y la vivienda ‘de segunda mano’ tienen un buen recorrido por delante. Hemos hecho un par de reformas integrales de viviendas, un par de locales comerciales, un par de portales con instalación de ascensor, y muchas reformas y trabajos (o trabajillos) parciales. Otros tantos no-proyectos se han quedado en eso, en ‘dibujos’ (bocetos, anteproyectos, estudios previos, tanteos, croquis… llámese como se llame).

Hemos realizado un buen porrón de Inspecciones Técnicas. Hemos tenido el gusto de explicar bien y con tiempo qué es esto de las ITEs, y tenido el gusto de tomar muchos cafés en muchas viviendas, de cotillear variopintas decoraciones, de asesorar en posibles cambios o reformas.

Somos necesarios a la hora de redactar un informe. Y lo más importante, somos útiles si trabajamos con tiempo, diligencia y orden: en esto hemos podido constatar que hay trabajo: estudios pre-compra, informes de evaluación de daños de una vivienda en alquiler; peritaciones de designación judicial para una manzana de viviendas; informes técnicos sobre patologías de muy diversa índole; valoraciones, seguimientos de fisuras; etc.

No todo ha salido como cabía esperar. Algunos clientes han dejado de serlo: simplemente no hemos sido compatibles, o sencillamente no hemos cumplido sus expectativas. Otras veces, sólo en casos puntuales, ha sido al revés: ha habido personas que nos han indicado cómo redactar los informes; que nos han presentado dibujos con distribuciones físicamente imposibles, fruto de ensoñaciones irreales; o personas que no han aceptado que la asistencia técnica, las soluciones a sus preguntas, los bocetos, tienen un coste. Nuestras pautas están claras: todo servicio lleva implícito un valor y por lo tanto un coste razonable. Nos gusta trabajar con tiempo y sin prisas. Y nos incomoda la desconfianza. En definitiva, no todos han de ser nuestros clientes.

Poco a poco va habiendo conciencia de nuestra profesión y de la utilidad del arquitecto: ciudadanos de a pie, comunidades y vecinos se interesan cada vez más por cuestiones relacionadas con nuestra profesión. Si bien es cierto que muchas veces acuden a nosotros por exigencias del guion (bien porque el ayuntamiento solicite cierta documentación, bien porque la complejidad del problema hace obligatoria la participación del arquitecto), cada vez más personas acceden a ser asesoradas y a depositar su confianza en el arquitecto. Arrastramos el peso de muchos tópicos (ganados a pulso muchos de ellos): el temor de quien nos cree compinchados con el resto de agentes; la idea errónea de que sólo reflexionamos sobre aquellas cuestiones que tienen que ver con lo estético; o el alejamiento que ha solido provocar un lenguaje excesivamente técnico o académico, innecesario en nuestra labor diaria. Si el cliente dice ‘columna’, y así nos entendemos más fácilmente, que sea ‘columna’.

Otras cuestiones requieren de una lucha didáctica más constante y activa: todavía existe una enorme distancia entre la dedicación estimada por el cliente y la dedicación real, las horas que le metemos al proyecto, a la gestión y a las visitas o reuniones. Nuestro valor como técnicos que saben resolver los problemas relacionados con la profesión. Esto va en estricta relación con los honorarios: los deseados y los reales. El cliente sabe, si se le explica bien, que contratar a un arquitecto es invertir en una solución a un problema muchas veces complejo y pesado. Que el arquitecto puede no ser ‘barato’, pero que está formado para encauzar el problema por procesos económicamente eficientes. Sin bajar calidad, haciendo magia como suelo decir, el arquitecto es capaz de reducir costes y de reducir problemas. Estamos a medio camino pero falta afianzar la actitud pedagógica como forma transversal de trato con el cliente.

Hemos tenido el gusto de vivir otras experiencias no estrictamente relacionadas con nuestra profesión pero muy satisfactorias:

Hace unos meses nos encargaron una serie de ilustraciones para una guía turística de París. Hemos hecho el grueso del trabajo y sólo faltan los bocetos rápidos que acompañarán a los textos de apoyo.

Dedicamos gran parte del curso pasado a realizar un Máster. ¡Presencial! Una locura que supuso pasar la conciliación familiar a través de un acelerador de partículas, desdoblar la personalidad de la otra cabeza de familia (Laura, gracias) en mil facetas, pero que estamos convencidos nos abrirá las puertas (o algún ventanuco), a medio plazo, de nuevos retos profesionales.

La última aventura a la que nos embarcamos: el fin de semana pasado participamos en el ‘Mazoka’, la Feria de Ilustración de Vitoria-Gasteiz que en su segunda edición se afianza sin duda como una de las ofertas más interesantes de la época navideña, celebrado en un inmejorable escenario -los antiguos depósitos de agua-. Vendimos alguna cosa con la que nos pudimos permitir una buena cena, y de ahí salió alguna reunión relevante para algún que otro encargo.

Se han quedado en ‘stand by’ asuntos que nos apasionan pero que tenemos la intención de retomar: el blog – cada línea exige tiempo- y una serie de piezas de mobiliario con cuyos prototipos esperamos agradar durante el año próximo.

Estamos contentos con el trabajo y orgullosos del sitio donde trabajamos.

Gracias 2016. Feliz año 2017.wordpress-arqmin

Chiringuito 2015-2016: balance del año.

EL PAULISTA TRANQUILO

Oswaldo Bratke - Residência María Luisa y Oscar Americano - 1952, Morumbi, São Paulo
Oswaldo Bratke: Residência María Luisa y Oscar Americano (1952, Morumbi, São Paulo). Fotografía de Nelson Kon.

Si Oswaldo Bratke (1907-1997) formó parte de la denominada escuela paulista, lo hizo bajo una actitud serena, incorporando el ideario de la arquitectura moderna a su producción sin aspavientos y con una tranquilidad razonable, quizá debido a su formación como ingeniero-arquitecto.

Fue autor de numerosísimos edificios de vivienda colectiva en las áreas amazónicas que se iban ocupando progresivamente y que fundamentaron nuevas soluciones, tipologías y técnicas constructivas para adaptar la modernidad al caso particular.

En cuanto tuvo oportunidad, y dentro del ámbito de la vivienda privada, se recreó proyectando cajas blancas y leves, de cerramientos indeterminados y de perímetros precisos; cajas virtuales, definidas únicamente por los vectores blancos de lós elementos estructurales; cajas horizontales: el artificio frente a la pendiente; el edén a largo plazo: inmersas en la frondosidad de la selva amazónica, que fue recreada -plantada- ex novo en esa parcela cuyas plantas ahora lo invaden todo; cajas ahuecadas por patios y transparencias; cajas que fueron auténticos paraísos habitados.

En la imagen, Neutra en Brasil: Residência María Luisa y Oscar Americano (1952, Morumbi, São Paulo). Hoy es el 109 aniversario de su nacimiento.

EL PAULISTA TRANQUILO

#ARQUITECTURAENPASTILLAS, 16

Jean-Luc Godard, as an architect:

O cómo ve la realidad -y el cine- un arquitecto.

“A lo largo de la carrera cinematográfica de Jean-Luc Godard, el director ha mostrado un gran interés por los edificios y los espacios, por cómo cambian y cómo sus cambios nos afectan. En este vídeo-ensayo, el escritor y profesor Richard Martin (autor de ‘La arquitectura de David Lynch’) examina el uso de la arquitectura por parte de Godard en películas que incluyen ‘Al final de la escapada’ (Una bout de souffle, 1960), ‘El desprecio’ (Le Mépris, 1963) y Weekend (1967)”. Fuente, aquí.

 

#ARQUITECTURAENPASTILLAS, 16

ARQUITECTURAS BIS: LA MEJOR CRÍTICA

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Hoy me ha llegado la revista ‘Arquitecturas Bis’:

52 números de la que fue nuestra mejor revista de (crítica de) arquitectura. Una publicación fundada y dirigida por Rosa Regàs, informal y luchadora, editada por los mejores (Moneo, Bohigas, Domènech i Montaner…), en sus mejores años, y en un contexto gris y pesado, en donde la pugna por salir intelectualmete adelante (o por lo menos ileso) tenía un peso específico.

Parte del reconocimiento de nuestro panorama arquitectónico más reciente se lo debemos a esta revista, y a la influencia profunda que tuvo en lectores de generaciones que nos formaron, directa e indirectamente.

Es un momento nebuloso, sin crítica propositiva y con mucho fustigamiento impaciente, en donde el argumento ya no es el arma. Y surge la necesidad de echar la mirada atrás -cada vez con más interés, por suerte los ciclos se repiten- para indagar en los orígenes no tan remotos de la presente cultura arquitectónica, tan exitosa en gran parte de su producción, pero también con el deseo de solventar parte de sus carencias, sobre todo las relacionadas con el discurso y la crítica.

Quienes tengan interés en adquirir esta publicación, ‘Números Sueltos’ la oferta por el precio de 30€. Sale a 2 euros leerse cada número tomando un café.

ARQUITECTURAS BIS: LA MEJOR CRÍTICA