Chiringuito 2015-2016: balance del año.

Un año más, para nosotros el ‘año II’ desde comenzamos la andadura con este nuevo formato de negocio. La experiencia/2016 no ha podido ser más positiva y somos optimistas con la evolución de la actividad, por lo menos en lo referente a la pequeña escala, que es en la que nos movemos, no lo olvidemos, una gran mayoría de arquitectos.

Este año el número de expedientes ha sido algo menor (49 referencias frente a las 96 del año anterior), pero el alcance de los trabajos ha sido ligeramente mayor, confirmándose la sospecha de que ‘vamos creciendo’. Referente a las cuentas, en enero sacaremos la calculadora pero el presente curso ha sido rentable: hemos cubierto gastos, hemos sacado sueldo y hemos podido realizar alguna inversión. Gran parte de los trabajos han sido del ámbito local, pero hemos pisado otros pueblos y provincias:

https://drive.google.com/open?id=1tJs0f41D6ohFK6waC48uxAepnYQ&usp=sharing

¿Lo importante? Las experiencias:

Hemos comprobado que todo lo referente a las reformas, la mejora energética y la vivienda ‘de segunda mano’ tienen un buen recorrido por delante. Hemos hecho un par de reformas integrales de viviendas, un par de locales comerciales, un par de portales con instalación de ascensor, y muchas reformas y trabajos (o trabajillos) parciales. Otros tantos no-proyectos se han quedado en eso, en ‘dibujos’ (bocetos, anteproyectos, estudios previos, tanteos, croquis… llámese como se llame).

Hemos realizado un buen porrón de Inspecciones Técnicas. Hemos tenido el gusto de explicar bien y con tiempo qué es esto de las ITEs, y tenido el gusto de tomar muchos cafés en muchas viviendas, de cotillear variopintas decoraciones, de asesorar en posibles cambios o reformas.

Somos necesarios a la hora de redactar un informe. Y lo más importante, somos útiles si trabajamos con tiempo, diligencia y orden: en esto hemos podido constatar que hay trabajo: estudios pre-compra, informes de evaluación de daños de una vivienda en alquiler; peritaciones de designación judicial para una manzana de viviendas; informes técnicos sobre patologías de muy diversa índole; valoraciones, seguimientos de fisuras; etc.

No todo ha salido como cabía esperar. Algunos clientes han dejado de serlo: simplemente no hemos sido compatibles, o sencillamente no hemos cumplido sus expectativas. Otras veces, sólo en casos puntuales, ha sido al revés: ha habido personas que nos han indicado cómo redactar los informes; que nos han presentado dibujos con distribuciones físicamente imposibles, fruto de ensoñaciones irreales; o personas que no han aceptado que la asistencia técnica, las soluciones a sus preguntas, los bocetos, tienen un coste. Nuestras pautas están claras: todo servicio lleva implícito un valor y por lo tanto un coste razonable. Nos gusta trabajar con tiempo y sin prisas. Y nos incomoda la desconfianza. En definitiva, no todos han de ser nuestros clientes.

Poco a poco va habiendo conciencia de nuestra profesión y de la utilidad del arquitecto: ciudadanos de a pie, comunidades y vecinos se interesan cada vez más por cuestiones relacionadas con nuestra profesión. Si bien es cierto que muchas veces acuden a nosotros por exigencias del guion (bien porque el ayuntamiento solicite cierta documentación, bien porque la complejidad del problema hace obligatoria la participación del arquitecto), cada vez más personas acceden a ser asesoradas y a depositar su confianza en el arquitecto. Arrastramos el peso de muchos tópicos (ganados a pulso muchos de ellos): el temor de quien nos cree compinchados con el resto de agentes; la idea errónea de que sólo reflexionamos sobre aquellas cuestiones que tienen que ver con lo estético; o el alejamiento que ha solido provocar un lenguaje excesivamente técnico o académico, innecesario en nuestra labor diaria. Si el cliente dice ‘columna’, y así nos entendemos más fácilmente, que sea ‘columna’.

Otras cuestiones requieren de una lucha didáctica más constante y activa: todavía existe una enorme distancia entre la dedicación estimada por el cliente y la dedicación real, las horas que le metemos al proyecto, a la gestión y a las visitas o reuniones. Nuestro valor como técnicos que saben resolver los problemas relacionados con la profesión. Esto va en estricta relación con los honorarios: los deseados y los reales. El cliente sabe, si se le explica bien, que contratar a un arquitecto es invertir en una solución a un problema muchas veces complejo y pesado. Que el arquitecto puede no ser ‘barato’, pero que está formado para encauzar el problema por procesos económicamente eficientes. Sin bajar calidad, haciendo magia como suelo decir, el arquitecto es capaz de reducir costes y de reducir problemas. Estamos a medio camino pero falta afianzar la actitud pedagógica como forma transversal de trato con el cliente.

Hemos tenido el gusto de vivir otras experiencias no estrictamente relacionadas con nuestra profesión pero muy satisfactorias:

Hace unos meses nos encargaron una serie de ilustraciones para una guía turística de París. Hemos hecho el grueso del trabajo y sólo faltan los bocetos rápidos que acompañarán a los textos de apoyo.

Dedicamos gran parte del curso pasado a realizar un Máster. ¡Presencial! Una locura que supuso pasar la conciliación familiar a través de un acelerador de partículas, desdoblar la personalidad de la otra cabeza de familia (Laura, gracias) en mil facetas, pero que estamos convencidos nos abrirá las puertas (o algún ventanuco), a medio plazo, de nuevos retos profesionales.

La última aventura a la que nos embarcamos: el fin de semana pasado participamos en el ‘Mazoka’, la Feria de Ilustración de Vitoria-Gasteiz que en su segunda edición se afianza sin duda como una de las ofertas más interesantes de la época navideña, celebrado en un inmejorable escenario -los antiguos depósitos de agua-. Vendimos alguna cosa con la que nos pudimos permitir una buena cena, y de ahí salió alguna reunión relevante para algún que otro encargo.

Se han quedado en ‘stand by’ asuntos que nos apasionan pero que tenemos la intención de retomar: el blog – cada línea exige tiempo- y una serie de piezas de mobiliario con cuyos prototipos esperamos agradar durante el año próximo.

Estamos contentos con el trabajo y orgullosos del sitio donde trabajamos.

Gracias 2016. Feliz año 2017.wordpress-arqmin

Chiringuito 2015-2016: balance del año.