ALEJANDRO DE LA SOTA: PATRIMONIO DE TODOS

Hoy nos hemos levantado con la noticia de la demolición, realizada hace ya algunos meses, de la casa Guzmán en Algete, proyectado por el arquitecto Alejandro de la Sota en 1972, una obra íntima y proyectada con cariño, una casa para ‘estar plenamente, no molestar, no siendo nadie’.

Queremos mostrar el más absoluto de los desprecios al propietario y al o los arquitectos autores, coautores, cómplices y encubridores de semejante infamia.

La casa Guzmán era una vivienda generosa construida para el paisaje, un vergel aterrazado y, a su vez, un refugio terroso; una atalaya para las miradas imperecederas, un conjunto de volúmenes y a su vez una sucesión de planos horizontales dispuestos a niveles diferentes con la tranquilidad que dan los años, la experiencia y la maestría.

¿Puede una vivienda invadir amistosamente el entorno y, a su vez, que el paisaje lo invada a él? Sí.

“Hoy día podemos hacer una casa abierta que se cierre; parece que es una tontería, pero es así, esa es la gran novedad. Estar dentro de tu casa y que en ella penetre el jardín, que no pises una raya al pasar de dentro afuera”

El propietario (heredero de quien encargó la vivienda al arquitecto) odia el jardín de esta vivienda y la luz que se filtra a través de las lamas. Con su ignorancia (y mucha mala baba) ha decidido destruir la casa, que es como quemar el libro, rasgar el cuadro o quebrar la escultura. ¿Matar al padre?: alguien que ha preferido demoler ventanas infinitas y huecos conjugados para vivir internado en una caja sellada, una basura impersonal camuflado al exterior por un estilo herreriano impostado, símbolo de una burguesía gansa.

No es un hecho, es un acto voluntario que nos involucra a todos: demoler esta joya de la arquitectura para suplantarla por una indecencia es el signo inequívoco de la ceguera de una sociedad que no acaba de comprender que existe patrimonio a proteger en obras construidas hace no demasiado tiempo.

Parte de la arquitectura reciente es un hecho cultural que debe ser salvaguardado, como ocurre con otras disciplinas cuya índole particular, más cercano a lo artístico, facilita la comprensión de esa realidad. Máxime cuando en los últimos tiempos se han venido repitiendo sucesos similares (Carvajal, Fisac,…), en los que siempre ha sorprendido la lentitud de las administraciones e incluso de algunos Colegios de Arquitectos.

Entre todos los interesados, tanto arquitectos como ciudadanos apasionados de la cultura: se deben activar todos los mecanismos que permitan un mayor apremio en la actualización de los catálogos de protección de los ayuntamientos.

Ane, 7 años: ‘qué bonita la de la psicina’.

Aquí, la noticia:
http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-01-12/casa-guzman-alejandro-de-la-sota_1315624/

Aquí la reseña de la Fundación Alejandro de la Sota, con documentación de la vivienda:
http://www.alejandrodelasota.org/la-casa-guzman-ha-sido-demolida/

‘¡Gracias, casa!’
(Gracias, Alejandro).

ALEJANDRO DE LA SOTA: PATRIMONIO DE TODOS