La caja (el cubo, si se quiere)

La caja (el cubo, si se quiere), es un objeto fácilmente adaptable. Bien conocido el elemento, y comprendiendo los mecanismos que posibilitan su cambio, la caja sabrá implantarse al terreno y acogerá con comprensión al morador.

Siglo tras siglo y desde hace milenios, partiendo de una impureza terrenal e innata y haciendo de cada cambio tradición, la caja ha ido enriqueciendo los diferentes territorios en los que se ha asentado, haciendo posible la riqueza del contexto diverso.

La caja (el cubo, si se quiere) es la conjunción de planos análogos a través del ángulo recto. Con ligeras variaciones y humanas imperfecciones. Lo horizontal y lo vertical se dan la mano. De la suma de sus semejantes, surge una amalgama cohesionada mediante una rica articulación. Una sociedad. Su geometría se rige por muy contadas premisas y por lo demás es permisiva: su adaptación al medio, de entre todas las figuras, no conoce oponente.

La caja podrá ser alterada hasta límites insospechados: el tiempo la convertirá en ruina, las modas intentarán trastocarla, y culturas incompatibles la disfrazarán hasta travestirla con ropajes extraños. Pero la caja seguirá manteniendo su posición.

Hablaron de la caja (el cubo, si se quiere) Juan de Herrera y Ramon Llull, ¡el cubo está en todas las cosas!; Salvador Dalí interpretó el universo cúbico con todas sus permutaciones…; Rafael Moneo ha sabido conjugar diversas cajas (y cajas diversas), en todas sus variantes morfológicas y escalares; Oteiza extrajo de la caja toda su sabiduría, primero habitando sus muros y luego desocupando sus espacios hasta llegar a una esencia metafísica…

Si se respetan las leyes que rigen su constitución, los ritmos que la trastocan, las manipulaciones que su geometría puede asumir, las injerencias que la enriquecen, seguirá siendo la caja. Aquí y allá, cajas iguales pero diferentes.

Seguirá conservando su identidad aún habiendo asumido innumerables cambios. Podrá ser nombrada de mil maneras diferentes, una misma caja. Porque la caja contiene una identidad pero múltiples nociones de la misma. Es una caja plurinocional.

La caja (el cubo, si se quiere)