2017: balance del año.

 

Este es el año III desde comenzamos la andadura con este nuevo formato de negocio.

Como el año anterior, la experiencia ha sido fantástica y el balance es positivo. Más expedientes que el año anterior, clientes majísimos, y el tamaño medio de los encargos unos metros cuadrados mayor (o unas cuantos folios más, si se trata de informes).

Hemos cumplido con las expectativas económicas en cuanto a gastos, sueldo e inversiones, lo cual es bueno. No trabajamos por amor al arte y la pela cuenta, aunque esté mal decirlo.

Referente a las experiencias, que es lo que cuenta:

Por la oficina han pasado propuestas muy atractivas. Algunas se han quedado por el camino (¡aaah!) pero un número de ellas las hemos podido acometer. Como nuevos trabajos estamos metidos de lleno en la reforma integral de dos viviendas con las que estamos disfrutando mucho (y sospechamos que la propiedad también). Estamos arrancando con varios proyectos similares y confiamos en que alguna idea que hemos lanzado en los últimos tiempos tomará forma en el 2018.

Tuvimos la suerte de ganar un concurso de planeamiento, lo que nos mantendrá algo ocupados parte de los meses del próximo año.

Al contrario de lo que pensábamos, hemos realizado pocas ITE’s. Apostamos seriamente por realizar los trabajos con tiempo y tratando al edificio y su vecindario con mucho mimo. Sabemos que esto implica un precio que no puede competir con el mercado en aquellas comunidades que creen que una ITE es un papel. Aún y todo lo asumimos y pensamos que es una apuesta que a medio plazo beneficia a todas las partes: a la propia empresa, al colectivo de arquitectos y –lo más importante- a las comunidades de propietarios que apuestan por esa vía.

Este también ha sido el año en el que hemos conocido al peor-cliente-de-todos-los-tiempos y al casi-mejor-cliente-en-mucho-tiempo. Personas que te marcan exactamente y con poca educación cómo trabajar, y con los que finalmente la solución es cerrar la puerta y archivar; y todo lo contrario: personas que depositan su confianza ciegamente para llevar a cabo inversiones que en algunos casos son realmente importantes.

Sigue habiendo un número importante de personas que entran a nuestra oficina por imperativo: la administración les exige tal o cual documento que ha de pasar necesariamente por la firma que garantice unos mínimos. Y a veces es difícil establecer una conexión en donde se pueda apreciar que el trabajo de un técnico puede dar solución a problemas complejos más allá de nuestra participación como meros burócratas, si se nos da pie para ampliar el margen de actuación.

Pero, al menos en nuestro caso y quizá sea una novedad en nuestro año III, hemos notado un aumento significativo de gente que viene recomendada por personas que ya nos han conocido anteriormente. La mayor garantía de un arquitecto es su trabajo y el trato con los agentes con los que trabaja habitualmente (no sólo clientes): cada uno de los gremios, administración, contratistas y comunidades de propietarios.

Paralelamente a nuestra actividad, hemos podido disfrutar de otras experiencias muy gratas, aunque este año menos de lo que nos hubiera gustado:

Hemos finalizado las ilustraciones para la (audio)guía de París. Un trabajo largo en el tiempo pero no muy arduo y totalmente gratificante.

Además, pintamos y dibujamos más que nunca, practicando un ocio tan vinculado a nuestra profesión. Algunos nos instan a abrir tienda online (OMG, veremos). En el ámbito laboral el hecho de dibujar facilita la labor representativa ya que hemos pasado de hacer renders lentos a bocetos rápidos, lo que muchas veces agiliza el desarrollo del proyecto en aquellos momentos en los que es importante comunicar ideas de forma rápida.

Puntualmente, hemos tenido la suerte de impartir docencia a profesorado de bachiller. Lo cual conecta estupendamente con nuestras ganas de enseñar y divulgar. En este sentido, seguimos dedicándole tiempo a la divulgación de la arquitectura moderna y de la cultura arquitectónica en general, en la medida en la que podemos, bien a través de la vecina Twitter bien a través del blog (muy abandonado). Y en este sentido hemos arrancado con un par de proyectos muy interesantes que esperemos podrán ser anunciados en los próximos meses.

Como cada año… estamos contentos con el trabajo y orgullosos del sitio donde trabajamos.

Gracias 2017. Feliz año 2018.

2017: balance del año.

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